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Modelo de las Variantes (Parte II)

En el Transurfing se admite en calidad de postulado el hecho de que la realidad posee una infinita variedad de las formas de manifestación. A pesar del carácter general de nuestro postulado, nos aseguraremos de cuan interesante e inesperado es el conocimiento que nos está descubriendo. Comencemos por aceptar que las formas de manifestación de la realidad deben tener un origen, del que esta diversidad toma sus principios. ¿Dónde están «inscritas» todas las leyes de nuestro universo? El origen se revela como el movimiento de la materia en el espacio-tiempo. Este movimiento se somete a determinadas leyes. Como sabes, los puntos se sitúan en el gráfico de las funciones según una fórmula matemática determinada. Se puede decir que la ley de movimiento del punto por el gráfico es la definición de la función. Pero las fórmulas, al igual que las leyes, son inventos abstractos de la mente humana, creados para facilitar la comprensión. Es muy poco probable que la naturaleza las guarde en alguna parte.

En nuestro conocimiento, imaginamos el movimiento de la materia como una ley, mas en la naturaleza este movimiento es engendrado de una forma natural, como infinita multitud de causas y consecuencias. En términos generales, los datos de todos los puntos de movimiento posibles de la materia se guardan en algún campo de información al que llamaremos espacio de las variantes. Este espacio contiene la información sobre todo lo que hubo, hay y habrá. El espacio de las variantes es una estructura de información material. Es un campo de información infinito que contiene todas las variantes posibles de cualquier acontecimiento que pueda producirse. Se puede decir que en el espacio de las variantes hay de todo. No vamos a adivinar de qué manera se guarda esta información; para nuestro objetivo esto no tiene ninguna importancia. Lo importante es sólo que el espacio de las variantes sirve de patrón, de sistema de coordenadas de cualquier movimiento de la materia en el espacio-tiempo.

En cada punto del espacio existe su variante de uno u otro acontecimiento. Para facilitar la comprensión, diremos que una variante está compuesta del escenario y los decorados. Los decorados son la imagen exterior o la forma de manifestación; y el escenario, el camino por el que se mueve la materia. La ola marina también puede servir como otra analogía para ilustrar la realización en el espacio de las variantes. Supongamos que, como consecuencia de un terremoto, se forma una ola en alta mar. La ola se desplaza sobre la superficie del mar como si fuera una joroba, pero el agua queda en su lugar. La masa de agua no se mueve: lo que se mueve es la realización de su potencial energético. Sólo al llegar a la orilla se derrama el agua. De manera semejante se comportan las ondas de cualquier otro tipo. En la presente analogía, la mar es el espacio de las variantes y la ola, la realización material.

¿Quiere decir esto que, por un lado, la realización material se mueve en el espacio-tiempo, y, por el otro, las variantes conservan su posición y existen eternamente? ¿Es que todo lo hubo, lo hay y lo habrá? ¿Y por qué no? En realidad, el tiempo es tan estático como el espacio. El trascurso del tiempo se percibe sólo cuando la cinta de película está en marcha y sus fotogramas se suceden uno tras otro. Desenrolla la cinta y mira todos los fotogramas en conjunto. ¿Dónde se ha metido el tiempo? Los fotogramas existen todos al mismo tiempo. El tiempo permanecerá estático hasta que empecemos a ver todos los fotogramas sucesivamente, uno tras otro. En la vida todo sucede exactamente así, por lo que en nuestra conciencia se asentó profundamente la idea de que todo viene y todo se va.

En realidad, todo lo que está grabado en el campo de información ha estado siempre allí y allí quedará para siempre. Las líneas de la vida existen como si fueran cintas de vídeo. Lo que ha pasado no ha desaparecido, sino que sigue existiendo. Lo que va a pasar ya existe ahora. El presente es la realización material del espacio de las variantes, en el sector actual de la línea de la vida.

Muchos podrán expresar su indignación preguntando: «¿Cómo es posible que esta infinita multitud de las variantes de mi destino exista de manera permanente? ¿Quién lo puede necesitar, y con qué fines? ¿Dios? ¿Las leyes de la naturaleza? ¿Por qué?». Pues intenta imaginar un punto en el plano de coordenadas. En el colegio nos han ofrecido el siguiente modelo: en el plano, un punto puede tener cualquier coordenada X e Y. Fíjate: cualquiera, de más a menos infinidad. ¿Por qué a nadie se le ocurre preguntar por qué un punto puede tener cualquier coordenada? Ahora imagínate un punto que, al desplazarse por la línea de función, se sorprenda: «¿Cómo puede ser que mi camino recorrido siempre haya existido y exista siempre? ¿Y cómo puede ser que el camino aún por recorrer esté ya prefijado?». Pero tú estás observando el recorrido del punto desde arriba, por ende para ti no hay nada sorprendente.

El espacio de las variantes sirve de patrón, define de qué manera debe manifestarse la realización material. Imagínate un bosque oscuro y a un hombre con una linterna. El hombre camina por el bosque e ilumina una pequeña parte a su alrededor. La realización se presenta como una mancha de luz. Todo el bosque oscuro es el espacio de las variantes; la parte iluminada, la realización de la variante en esa parte dada. ¿Qué es lo que sirve de «iluminación»? En otras palabras: ¿qué es lo que «enciende», es decir, materializa la variante del patrón? Para responder a esta pregunta, debemos elegir otro punto de partida.

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Modelo de las Variantes (parte I)

La idea de destino, en el Transurfing, está basada en un concepto del universo completamente diferente. No te apresures a agitar las manos con desencanto y a exclamar que están intentando encajarte otra quimera. Reconoce que cada una de las ideas conocidas sobre el destino se levanta sobre una ideología determinada, la cual, a su vez, se basa en ciertos puntos de partida imposibles de demostrar.

Por ejemplo: el materialismo se basa en la afirmación que lo material es lo primario y la conciencia, lo secundario. El idealismo afirma algo diametralmente opuesto. Ni una afirmación ni la otra son comprobables; sin embargo, sobre sus fundamentos se construyen los modelos del mundo, cada uno de los cuales es muy persuasivo y encuentra fieles defensores. Ambas corrientes, en filosofía, ciencia y religión, explican este mundo a su manera, y a su manera ellos tienen razón y no la tienen. Nunca podremos describir de forma exacta la verdad absoluta, pues los conceptos que estamos utilizando son relativos de por sí. Una famosa parábola sobre tres ciegos cuenta que uno de ellos palpó la trompa del elefante, otro la pata y el tercero la oreja; después cada uno de ellos dio su dictamen sobre cómo se representaba a este animal. Por ende, afirmar que una descripción es verdadera y la otra no, carece de cualquier sentido. Lo importante es que dicha descripción funcione.

Pero la mente humana está organizada de tal manera que tiende a tener bajo los pies un fundamento firme, carente de ambigüedad. Hay muchas ganas de reducir a cenizas una teoría y elevar al pedestal la otra. Cada teoría se confirma con el trascurso del tiempo, por lo que tiene derecho a existir, pero después de cada combate por la verdad, en el campo de batalla sólo queda un hecho sin derrotar: cualquier teoría representa sólo un aspecto de la manifestación de la realidad polifacética.

Si a cualquier fenómeno de manifestación de la realidad se lo toma como punto de partida, se le puede sacar una rama entera de conocimientos. Y estos conocimientos concordarán entre sí y empezarán a reflejar con éxito una de las manifestaciones de la realidad. Para fundar una ciencia entera bastará con uno o varios hechos que no hayan sido comprendidos del todo, pero que aun así se manifiesten.

Por ejemplo, la física cuántica está basada sobre varias verdades imposibles de demostrar: los postulados. Son imposibles de demostrar porque las mismas verdades sirven como puntos institucionales, puntos de partida. El objeto del micromundo de la física cuántica se comporta en algunos casos como la partícula; en otros, como la onda. Los científicos no han podido interpretar unívocamente tal dualismo, por lo que lo han aceptado como hecho dado, es decir, en calidad de axioma. Los postulados de la física cuántica reconcilian la diversidad de las formas de manifestación de la realidad tal como si los ciegos llegaran a un acuerdo: que en algunos casos el elefante se comporta como un poste y en otros, como una serpiente.

Si a la hora de describir el objeto de micromundo tomamos como base la propiedad de la partícula, obtenemos el modelo de átomo que construyó el célebre físico Niels Bohr. En este modelo los electrones giran alrededor del núcleo, a la manera de planetas en el sistema solar. En cambio, si escogemos la onda como propiedad básica, entonces el átomo parecerá a una mancha borrosa. Un modelo funciona tanto como el otro, reflejando formas aisladas de la manifestación de la realidad. Resulta que obtenemos lo que elegimos.

En términos generales, cualquier manifestación puede servir de postulado, de punto de partida para crear un sistema de conocimientos que, indudablemente, funcionará y tendrá derecho a existir. En sus intentos de alcanzar la verdad, el hombre siempre aspiraba a comprender la naturaleza del universo, examinando sus aspectos aislados. Se crearon multitud de conocimientos científicos como descripciones y explicaciones de unos u otros fenómenos de la naturaleza. De esta manera han surgido sectores aislados de conocimientos que a menudo entran en mutua contradicción. La naturaleza del mundo es única, pero presenta siempre apariencias diferentes.

Sólo existe un único hecho que, sin duda alguna, unifica y reconcilia todas las ramas de conocimientos: la diversidad y el carácter polifacético de las formas en que se manifiesta la realidad. El carácter multivariante es la principal y fundamental propiedad de nuestro universo.

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