Modelo de las Variantes (Parte III)

Los pensamientos son materiales. La realidad nos muestra sus dos formas: por un lado, la existencia determina la conciencia; por el otro, existen irrebatibles comprobaciones de lo contrario. Los pensamientos no sólo sirven de motivación para que el hombre actúe; también ejercen una influencia directa sobre la realidad. Hay multitud de hechos que demuestran la influencia directa de los pensamientos sobre la realidad circundante. De una u otra manera, la conciencia del hombre forma su destino. El presente libro trata precisamente de eso: de averiguar cómo sucede todo esto.

Como punto de partida tomaremos la siguiente afirmación: la emisión de energía mental materializa la variante potencial. Tenemos todo el derecho de hacerlo, pues la realidad también se revela en la forma donde la conciencia determina la realidad. Para confirmarlo tenemos no sólo los hechos de la vida cotidiana, sino también los ensayos en la física cuántica. Para nosotros no tiene importancia especial el propio mecanismo de interacción de la emisión mental con el espacio de las variantes. Hasta ahora no queda del todo claro de qué manera se realiza el proceso de trasmisión de la información, si sobre la base energética o sobre cualquier otra base. Para más comodidad, supondremos simplemente que la emisión de energía mental «ilumina» determinado sector del espacio de las variantes y, como resultado, la variante obtiene su encarnación material. La emisión, al igual que el sector, también tiene determinados parámetros. La emisión mental encuentra su sector, la variante se realiza, y de esta manera logramos que la conciencia determine la realidad. Pero no debemos olvidar que esto no es más que una de las formas de revelación de la realidad. Es imposible, estando simplemente sentado y únicamente mediante la contemplación, formar su realidad.

A pesar de todo, los pensamientos ejercen una gran influencia sobre el destino del hombre, al igual que su propio modo de actuar. Las personas están acostumbradas a que su actitud conlleve efectos visibles y de explicación bastante fácil. La influencia de los pensamientos se revela de modo invisible, por lo cual es inexplicable e impredecible. Puede que parezca bastante difícil establecer nexos causales evidentes entre los pensamientos y los sucesos posteriores. Pero pronto tendrás que convencerte de que los pensamientos del hombre conforman la realidad de una manera absolutamente directa. El hombre obtiene lo que él mismo elige. Alguien puede contrarreplicar: «¿Resulta entonces que estos mares, montañas, planetas, galaxias, todo… es un derivado de la emisión de mi mente?». Es propio del ser humano sentirse a veces el centro del universo. En realidad, ocupa sólo una parte diminuta en este espacio infinito. Nuestro mundo está poblado por multitud de organismos vivos, cada uno de los cuales aporta su grano de arena en la formación de la realidad. La emisión mental de cada criatura tiene sus parámetros. Si no te parece muy cómodo considerar «mental» la emisión de una planta, puedes llamarla de otra manera, pero en el fondo, el significado seguirá siendo el mismo. Cada ser tiene su conciencia y está formando la capa de su propio mundo. Cada hombre camina por su línea de la vida. Al mismo tiempo todas las personas viven en el mismo mundo. El mundo material es uno para todos, pero la realización particular es propia de cada uno.

Todas las manifestaciones de la naturaleza material tienen una base energética. Los científicos intentan unificar diferentes manifestaciones de la energía dentro de los márgenes de la teoría única. No obstante, luego habría que unificar algo otra vez, pues la cantidad de formas de manifestación de la realidad es infinita. Sin profundizar mucho en los detalles, observemos la energía como una fuerza abstracta que, aunque invisible, existe. Para nuestro objetivo será suficiente aceptar que la energía de los pensamientos humanos es completamente material. La energía de los pensamientos no gira de modo cerrado en la cabeza de un hombre, sino que se propaga en el espacio y actúa de forma recíproca con el campo de energía circundante.

No sólo los actos concretos modelan las circunstancias de la vida, también el carácter de los pensamientos del hombre. Mantente concentrado en pensar en tus problemas y éstos estarán presentes siempre en tu vida. Mientras tus pensamientos se encaminen más o menos en la misma dirección, permaneces en la misma línea de la vida. En cuanto muda tu actitud ante la realidad hacia uno u otro lado, los parámetros de la emisión mental obtienen propiedades nuevas y la realización material de la capa de tu mundo pasa a otra línea. En la línea de la vida en cuestión, es imposible cambiar algo, así como al estar en una pinacoteca no puedes quitar ni reorganizar la exposición que no te satisfaga. Ahí tú no eres el dueño. Pero nadie te prohibe girarte y pasar a otra sala para mirar lo que te guste más. Por supuesto, el traslado a una línea donde cada uno obtiene lo que necesita no se produce con sólo desearlo. No todos los pensamientos están destinados a la realización y no todos los deseos se cumplen. Y aquí la cuestión no está en el contenido de los pensamientos, sino en su calidad. Un mero sueño o deseo no es todavía la elección. Los sueños no se cumplen. Es necesario cumplimentar determinadas condiciones, que sabrás cuando hayas leído este libro.

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